sábado, enero 15, 2011

Nada sucede dos veces
ni va a suceder, por eso
sin experiencia nacemos,
sin rutina moriremos.

En esta escuela del mundo
ni siendo malos alumnos
repetiremos un año,
un invierno, un verano.

No es el mismo ningún día,
no hay dos noches parecidas,
igual mirada en los ojos,
dos besos que se repitan.

Ayer mientras que tu nombre
en voz alta pronunciaban
sentí como si una rosa
cayera por la ventana.

Ahora que estamos juntos,
vuelvo la cara hacia el muro.
¿Rosa? ¿Cómo es la rosa?
¿Como una flor o una piedra?

Dime por qué, mala hora,
con miedo inútil te mezclas.
Eres y por eso pasas.
Pasas, por eso eres bella.

Medio abrazados, sonrientes,
buscaremos la cordura,
aun siendo tan diferentes
cual dos gotas de agua pura.



Wisława Szymborska, Nada dos veces, en Llamando al Yeti, 1957.
Cuando pronuncio la palabra Futuro,
la primera sílaba pertenece ya al pasado.
Cuando pronuncio la palabra Silencio,
lo destruyo.
Cuando pronuncio la palabra Nada,
creo algo que no cabe en ninguna no-existencia.

Wisława Szymborska, Las tres palabras más extrañas, en Instante, 2002.
Acerca de la herencia cultural

«Uno puede aprender mucho en su vida. Uno no tiene por qué estar condenado a vivir únicamente con lo que le dieron en herencia; uno puede conquistar su propia herencia».

Sandro Cohen.

sábado, enero 08, 2011

¿Quién soñó que la belleza pasa como un sueño?
Por estos labios rojos, con todo su orgullo luctuoso,
luctuoso de que ninguna nueva maravilla puedan predecir,
Troya se desvaneció como una alto destello fúnebre, […]

William Butler Yeats, La rosa del mundo, fragmento.