miércoles, octubre 31, 2007


Uno más para terminar por hoy:


Esplende pura en el
alto cielo la luna;
y bajo su luz he
dibujado tu perfil
con mi mirada; así
ni el estratega quemando
sus naves podrá borrarlo.

Fragmento de luna
tu rostro, que recortado
entre las sombras,
asemeja al de los
ángeles de la penumbra.

Tu luz llena mi
melancolía, absorto,
maravillado de
iridiscencias azules:
es tu sonrisa la que
me aguarda por siempre.

Sigo en adelante
con la memoria
tu faz azulada:
terraza de audiencias
a ese claro de luna,

que pese a lo nuevo
de este ciclo, finalmente
venciendo, resurgirá.


¡Salud a todos!




Hoy algo de mi cosecha. Aunque un poco viejo espero les guste.


Extraña mía,
cuánto camino
para llegar a tu
lado; cuánta
espera inagotable
que me ha gastado
todos los días,
como el agua
de los ríos a
la tierra.

Me tienes en
tu boca, porque
tu boca me
aprisiona y
me pronuncia;
me formulas como
una palabra que
sólo Dios y tú
saben articular.

Adivinándote todos
estos siglos, me
adivinaste; regocijo
que nos perderá,
pero en otro momento,
no ahora que en tu
boca me tienes.